domingo, 4 de febrero de 2018

"Borges y yo". Jorge Luis Borges

Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y solo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras
cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página.
FIN

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Mito de Sísifo

Sísifo, fundó el reino de Corinto, fomentó la navegación y el comercio. Era tan astuto que había conseguido engañar a los dioses. Le gustaba  el dinero y para conseguirlo recurría a cualquier forma de de treta. 
Zeus, había secuestrado a Egina, una ninfa. Sísifo al ver esto, decide guardar silencio. Por otro lado,  , Asopo,padre de la ninfa, estaba buscándola. Sísifo encuentra la oportunidad para intercambiar su secreto a cambio de una fuente de agua dulce para Corinto. Asopo acepta.
Zeus entra en cólera y envía a Tánatos, dios de la muerte, para que dé muerte a Sísifo. La apariencia de Tánatos era terrorífica, pero Sísifo no se inmuta. Lo recibe amablemente y lo invita a comer en una celda, en la que lo sorprende haciéndolo prisionero de un momento a otro.
Por algún tiempo, nadie murió, entra en cólera Hades, dios del Inframundo.  Zeus y Hades deciden dar un castigo ejemplar a Sísifo. Dicho castigo, consistía en subir una pesada piedra por la ladera de una montaña empinada. Y cuando estuviera a punto de llegar a la cima, la gran roca caería hacia el valle, para que él nuevamente volviera a subirla. Esto tendría que repetirse sucesivamente por toda la eternidad.

martes, 28 de febrero de 2017

JUAN RULFO



    Juan Rulfo,  Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, nació el 16 de mayo de 1917 en Sayula, estado de Jalisco, México. Pasó la primera parte de su infancia en San Gabriel, población rural del estado de Jalisco. Tenía siete años cuando su padre, un terrateniente arruinado por la reforma agraria que siguió a la revolución mexicana, fue asesinado. 

   Durante los turbulentos años de la guerra cristera permaneció en Guadalajara, donde realizó sus primeros estudios. En 1930, tras fallecer también su madre, él y sus hermanos quedaron bajo la custodia de su abuela materna. De allí pasaría a un orfanato. 

   La obra del narrador mexicano Juan Rulfo tuvo enorme trascendencia en el desarrollo de las letras hispanoamericanas. El tono localista de su narrativa no le impidió alcanzar la universalidad.  Sus historias transmiten una compleja y profunda panorámica de la condición humana. La violencia, la muerte, la degradación humana, la culpa, el fatalismo o una sexualidad casi animal son temas recurrentes en Rulfo, sirviéndose de estos recursos y de una gran habilidad para estructurar sus relatos en torno a motivos cíclicos.

   Rulfo diseccionó múltiples aspectos de la naturaleza humana a partir de la vida rural mexicana. En la imagen, una curiosa instantánea del autor tomada poco tiempo después de la publicación de su novela Pedro Páramo (1955).
En 1934 fracasó en su intento por ingresar a la Universidad Nacional, por lo que se vio obligado a trabajar en la Secretaría de Gobernación. Sin embargo, asistió como oyente al colegio de San Ildefonso y, durante las noches, al salir del trabajo, comenzó a escribir sus primeros textos. Sus primeras colaboraciones aparecieron en la revista Pan de Guadalajara, fundada por Juan José Arreola y Antonio Alatorre. En 1946 consiguió empleo como agente viajero y al año siguiente contrajo matrimonio con Clara Aparicio. 

   Después de la publicación de su libro de relatos El llano en llamas (1953) y de la novela Pedro Páramo (1955), su celebridad comenzó a crecer. Durante la década de los sesenta aparecieron traducciones de sus dos únicos libros en Alemania, Italia, Francia, Estados Unidos, Polonia y Noruega. Recibió el Premio Nacional de Letras en 1970 y el Príncipe de Asturias en 1983. La obra rulfiana se reduce a los títulos mencionados, tres textos para cine (El gallo de oroLa fórmula secretaEl despojo), y una serie de materiales dispersos entre los que se cuentan discursos, conferencias y prólogos. Pero estas pocas páginas han bastado para asegurarle un lugar de privilegio en la historia de la literatura escrita en español. 



El llano en llamas



   Su primera obra, El llano en llamas (1953), es un conjunto de diecisiete cuentos de tema rural que, de línea costumbrista que floreció en México durante las primeras décadas del siglo.Rulfo recrea tradiciones y modos de hablar de la gente de su tierra, la hondura de su prosa le da a cada uno de sus relatos una significación universal.  

    Las estilizaciones y audacias técnicas que lo alejan de los cauces narrativos tradicionales y le permiten pasar de lo real a lo fantástico con sorprendente naturalidad. El tono de estas historias es, en general, bastante sombrío y se desarrollan en medio de la desesperanza, la pobreza y la violencia. Estos rasgos se aprecian, sobre todo, en cuentos como Nos han dado la tierraLuvinaEl hombre y Macario.

 Algunos de los relatos han sido llevados al cine, y también lo fue ya en 1967 Pedro Páramo, su única novela. 



Pedro Páramo


   Novela de compleja, donde las premisas planteadas en los cuentos son llevadas al extremo. De compleja estructura cuyo desarrollo fragmentario y episódico mezcla de manera aparentemente arbitraria diversos planos temporales y puntos de vista. La trama ocurre en un pueblo llamado Comala. Hasta allí llega un tal Juan Preciado en busca de su progenitor, Pedro Páramo, un cacique local. Alrededor de la compleja personalidad de este último gira todo el relato. El libro presenta un elaborado entramado argumental, poblado de numerosos personajes, en el que predominan la muerte, el rencor y la fatalidad. Muy pronto queda claro que Comala es un pueblo fantasma y que los principales personajes, incluyendo al propio Preciado, ya fallecieron. Ello no les impide recordar, soñar y conversar desde la tumba. Esto,  otorga a la obra un carácter muy particular que combina el lirismo y lo sobrenatural con una descarnada descripción del autoritarismo y la miseria del campo latinoamericano. 

    Todo sustentado en una estructura mitológico-simbólica de gran fuerza expresiva que ha elevado la obra a la categoría de gran clásico de la literatura hispana.

domingo, 29 de enero de 2017

El cielo y el infierno

El cielo y el infierno

Llegué a Bluefields, en la costa de Nicaragua, al día siguiente de un ataque de la contra. Había muchos muertos y heridos. Yo estaba en el hospital cuando uno de los sobrevivientes del tiroteo, un muchacho, despertó de la anestesia: despertó sin brazos, miró al médico y le pidió:

-Máteme.
Me quedé con un nudo en el estomago…
Esa noche, noche atroz, el aire hervía de calor. Yo me eché en una terraza, solo, cara al cielo. No lejos de allí, sonaba fuerte la música. A pesar de la guerra, a pesar de todo, el pueblo de Bluefields estaba celebrando la fiesta tradicional del Palo de Mayo. El gentío bailaba, jubiloso, en torno del árbol ceremonial. Pero yo, tendido en la terraza, no quería escuchar la música ni quería escuchar nada, y estaba tratando de no sentir, de no recordar, de no pensar: en nada, en nada de nada. Y en eso estaba, espantando sonidos y tristezas y mosquitos, con los ojos clavados en la alta noche, cuando un niño de Bluefields, que yo no conocía, se echó a mi lado y se puso a mirar al cielo, como yo, en silencio.
Entonces cayó una estrella fugaz. Yo podía haber pedido un deseo; pero ni se me ocurrió.
Y el niño me explicó:
-¿Sabes por qué se caen las estrellas? Es culpa de Dios. Es Dios, que las pega mal. Él pega las estrellas con agua de arroz.

Amanecí bailando.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos.

lunes, 9 de enero de 2017

Rodolfo Walsh

(Choele-Choel, 1927 - Buenos Aires, 1977) Narrador y periodista argentino que destacó como singular cultivador del género policiaco. El caso de Walsh es uno de los más dramáticos de la Argentina de los últimos años: después de editar varias novelas con mucho éxito y algunos escritos con no menor impacto (entre ellos el cuento "Esa mujer"), comenzó a sentir la presión del peso de las responsabilidades, en el orden personal, que le llevaron a adquirir un compromiso con la realidad social de su país y con la devastación de los criterios de convivencia y de solidaridad más elementales.
Criado en un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, la infancia de Walsh dejó huellas en su escritura. Ya en Buenos Aires, y luego de trabajar como corrector de pruebas y traductor, publicó Diez cuentos policiales argentinosVariaciones en rojo (ambas de 1953, la última Premio Municipal de Literatura) y preparó las antologías Diez cuentos policiales argentinos (1953), la primera recopilación de autores nacionales del género, y Antología del cuento extraño (1954).
Escribió además celebradas obras de investigación periodística: Operación Masacre (1957), Quién mató a Rosendo (1969) y El caso Satanowsky (1973). Fue uno de los fundadores de la agencia cubana de noticias Prensa Latina. A su regreso escribió los cuentos de Los oficios terrestres (1965) y Un kilo de oro (1967) y las obras de teatro La granada y La batalla (ambas de 1965). Vinculado al sindicalismo de izquierda, tras el golpe de estado de 1976 hizo pública la "Carta abierta a la Junta Militar". En 1977 fue secuestrado y presumiblemente asesinado, aunque nunca se encontró su cadáver. En 1981 se publicó en México su Obra literaria completa.
La narrativa de Walsh
La obra de Rodolfo Walsh se inició con la publicación de Variaciones en rojo (1953), compuesta por tres relatos de clásico corte policial al estilo anglosajón: enigmas que un detective, en este caso un corrector editorial de pruebas, logra dilucidar a través de inferencias inteligentes, y de datos y detalles desapercibidos para el lector pero reveladores para el detective. En esa línea, ese mismo año compila la antología Diez cuentos policiales argentinos, donde incluye su propio "Cuento para tahúres".
Los acontecimientos que tuvieron lugar entre la caída de Perón y la consolidación del nuevo gobierno modificaron la inicial indiferencia política de Walsh. En efecto, para denunciar el fusilamiento sumario, en 1956, de un grupo de opositores al nuevo régimen en la localidad bonaerense de José León Suárez, escribió en un periódico lo que más tarde, bajo la forma de libro, se publicó con el título de Operación Masacre (1957). Aquí el detective deviene periodista, y el periodista pasa de la investigación del delito individual, del caso policial, a la investigación del crimen social y político. De este modo, y tal vez sin ser del todo consciente de su aporte, Walsh sienta en Argentina un precedente de lo que más tarde se conocerá en Estados Unidos como "novela de no ficción".
En El caso Satanowsky (1958), Walsh dirige su denuncia contra los más altos responsables de la llamada Revolución Libertadora: si antes se centró en los fusilamientos de Suárez, ahora trata de los casos de corrupción, extorsión y asesinato vinculados a la lucha por el poder y la propiedad del diario La Razón de Buenos Aires. Como en un buen relato policial, hay un cadáver, encubridores, cómplices, pistas falsas y la consiguiente investigación. Pero, a diferencia de la ficción del género policial, todo lo que se relata en el libro de Walsh está documentado, es verídico. El arte del autor consiste en volverlo verosímil, a través de los procedimientos propios de la literatura.

sábado, 7 de enero de 2017

FUNCIONES DE LOS PERSONAJES

El término actante (y análisis actancial) ha sido utilizado en el análisis del relato por A. J. Greimas. Para designar las funciones que pueden desarrollar los personajes en la narrativa y en el teatro. Este asunto ya fue analizado por Vladimir Propp. Este investigador, después de analizar un amplio muestrario de cuentos populares rusos, constató que en todo relato maravilloso existen unos elementos constantes, que son las funciones realizadas por los personajes en el desarrollo de la acción.
El número de funciones no se corresponde, según él, con el de personajes: una misma función puede ser realizada por varios personajes, o un único personaje abarcar varias funciones. Propp llegó a delimitar el número de funciones en treinta y una, y su representación se repartiría entre siete personajes: el héroe, el agresor, el donante, el auxiliar, la princesa y su padre, el mandatario y el falso héroe. En 1940 E. Souriau aplicó un estudio similar a obras de teatro, tratando de descubrir las «funciones dramáticas» que operan en el desarrollo de las situaciones dramáticas de una obra. Partiendo de los estudios de Propp y Souriau, Greimas introduce los términos actante y modelo actancial.

Distingue seis actantes posibles:
· Sujeto. Es el protagonista. El relato se organiza en torno a la búsqueda de un objeto deseado o temido.

· Objeto. Se trata de lo que busca el sujeto (puede ser un objeto u otro personaje): es el objetivo propuesto.

· Destinador. Sería cualquier personaje que pueda ejercer alguna influencia, y que actúa como árbitro o promotor de las acciones. El destinador propicia que la balanza se incline de un lado o de otro al final de la narración. Desde luego, la función del destinador es más o menos importante según a los personajes que afecte o según el momento en el que interviene.

 · Destinatario. El beneficiario de la acción, aquel que obtiene el objeto anhelado o temido. Aunque puede tratarse del protagonista, no tiene obligatoriamente que serlo (por ejemplo, un padre puede desear la felicidad para sus hijas, que serían en este caso las destinatarias).
 · Ayudante. Es la fuerza de apoyo para la consecución del objeto. Puede tratarse de un personaje, pero pueden desarrollar esa función otros elementos.
· Oponente. Es la fuerza que constituye un obstáculo que impide conseguir el objeto. Como en el caso anterior, puede tratarse de un personaje o de otros elementos.
Teoría narrativa de Vladimir Propp:

Funciones.

Luego de  estudiar cien cuentos maravillosos rusos, Propp se dio cuenta de que, casi todos, tenían una estructura narrativa muy similar. Los personajes, por diferentes que fueran, solían desarrollar acciones muy parecidas en todas las historias. Propp definió “función” como la acción de un personaje, desde el punto de vista su significado en el desarrollo de la intriga. Vladimir Propp encontró 31 funciones. Puede que un cuento las tuviera todas o sólo algunas, pero las funciones siempre aparecían en el mismo orden (seguramente por necesidades narrativas de la trama).

.Las 31 funciones narrativas de Propp:

 Propp considera al cuento como una sucesión invariable de 31 funciones, que establecen relaciones lógicas y estéticas entre sí para configurar la intriga narrativa: 
1) Alejamiento: uno de los miembros de la familia se aleja de la casa. 
2) Prohibición: sobre el protagonista recae una prohibición. 
3) Transgresión: se trasgrede la prohibición. 
4) Interrogatorio: el agresor intenta obtener información. 
5) Información: el agresor recibe información sobre la víctima. 
6) Engaño: el agresor intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes. 
7) Complicidad: la víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo, a su pesar. 
8) Fechoría: el agresor daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios. 
9) Mediación: se divulga la noticia de la fechoría o de la carencia, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden, se le llama o se le hace partir. 
10) Principio de la acción contraria: el héroe-buscador acepta o decide actuar. 
11) Partida: el héroe se va de su casa. Se encuentra con el donante. 
12) Primera función del donante: el héroe sufre una prueba, un cuestionario, un ataque, etc., que le preparan para la recepción de un objeto o de un auxiliar mágico. 
13) Reacción del héroe: el héroe reacciona ante las acciones del futuro donante. 
14) Recepción del objeto mágico: el objeto mágico pasa a disposición del héroe. 
15) Desplazamiento: el héroe es transportado cerca del lugar donde se halla el objeto de su búsqueda. 
16) Combate: el héroe y su agresor se enfrentan en un combate. 
17) Marca: el héroe recibe una marca. 
18) Victoria: el agresor es vencido. 
19) Reparación: la fechoría inicial es reparada o la carencia colmada. 
20) La vuelta: el héroe regresa. 
21) Persecución: el héroe es perseguido. 
22) Socorro: el héroe es auxiliado. 
23) Llegada de incógnito: el héroe llega de incógnito a su casa o a otra comarca. 
24) Pretensiones engañosas: un falso héroe reivindica, para sí, pretensiones engañosas. 
25) Tarea difícil: se propone al héroe una tarea difícil.
26) Tarea cumplida: la tarea es realizada. 
27) Reconocimiento: el héroe es reconocido. 
28) Descubrimiento: el falso héroe o el agresor, el malvado, queda desenmascarado
29) Transfiguración: el héroe recibe una nueva apariencia. 
30) Castigo: el falso héroe o el agresor es castigado. 
31) Matrimonio: el héroe se casa y asciende al trono.

Personajes-tipo:

         - El mandatario: impone las reglas
         - La princesa: la víctima.                                        Protagonistas
         - El héroe.
         - El falso-héroe

         - El agresor.
         - El donante: proporciona un objeto o información.      Secundarios
         - El auxiliar mágico: da un objeto extraordinario.